Adicto el Sexo
Yo soy adicto al sexo desde muy pequeño. Desde antes de que me explicaran lo que es el sexo y lo pasaba muy mal. No sabía lo que me pasaba. Estaba inquieto. Mi madre pensaba que era el perro el que mordía los muebles. En el colegio, la seño sólo nos explicó lo de las flores y el polen y las abejitas. Pero a mi no me engañaban, porque en la abeja Maya no salía el cartelito rojo de “TIN-TINNNN”. Estaba nervioso, inquieto y no sabía por qué. La profesora me preguntaba:
-(Tocándose el pelo)¿Qué te pasa Carlines?
-(Con acento de niño gallego) No lo sé señorita. Pero ¿Viene mucho por aquí? ¿Estudia o trabaja? ¿Le gusta la poesía? Puedo recitarle un poema que he aprendido, bueno, que voy a aprender en BUP (Yo es que de pequeño era gallego)
-(Tocándose el pelo) Claro que me gusta, Carlines
-(Lloroso)¡No me llame Carlines, quiero que me llame Carlos!
-¿Y por qué Carlos?
-(Más Lloroso) Carlos el de los no sé qué largos.·
Como no sabían lo que tenía, mi madre, preocupada por mi nerviosismo, me llevó al médico y el médico le dijo que yo era hiperactivo y luego me dio un tortazo por frotarme contra su. Eso debería haberle dado una pista. Y si no, que le hubiese preguntado a su enfermera, que quería adoptarme
Sí, he estado salido desde que tengo uso de razón y lo pasaba fatal. Menos mal que poco después de tener uso de razón tuve uso de lo otro. Un día me desperté por la mañana y vi que alguien se había levantado antes que yo. (Hablando su sexo, Valiente)
– (Gallego) Hostias. (Bueno, no que soy pequeño) Mucha agua bebí anoche, que se me ha acumulado toda en la poya.
Me enseñó a aliviarme un primo que tenía que a pesar de primo era muy espabilado. Me dijo que tenía que frotarme. Así (Se frota las manos) (Al público las dos frases que siguen) Y el caso es que funcionaba. A veces tenía un orgasmo incluso antes de que saliera humo.
Me sacaron de mi error los documentales de animales, porque yo veía que los animales cuando montaban a las hembras no hacían el molinillo. (Pausa muy larga) Y atando cabos, por una sencilla regla de tres...
Una vez aprendido, ya podía solucionar lo del madrugador. Me despertaba, me aliviaba... (Pone las manos como si las tuviera manchadas) Luego ya me levantaba e iba al baño antes de que entrase alguien·. Porque si no me tocaba esperar en el pasillo jugando al blandi-glub. Por aquella época también descubrí para qué se habían inventado los grifos monomando: para poder abrirlos con los codos. (Abre el grifo con los codos) Porque imagínate los de rosca. (Abre el grifo de rosca con los dos codos).